04/10/2026
El Pleno del Congreso de los Diputados aprobó el 29 de septiembre de 2026 la toma en consideración de la proposición de ley del Grupo Socialista que rebaja la tasa máxima de alcohol permitida al volante. El texto fija un límite único de 0,1 miligramos por litro de aire espirado (0,2 gramos por litro en sangre) para cualquier conductor, sin distinguir por antigüedad del permiso ni por tipo de vehículo. La votación fue ajustada: 173 votos a favor y 168 en contra, con el respaldo de PSOE, Sumar, ERC, Junts, EH Bildu y Podemos, el rechazo de PP, Vox y UPN y la abstención del PNV.
Los límites vigentes llevan en vigor alrededor de 25 años y distinguen dos situaciones:
La reforma elimina esa doble vara de medir. Para un turismo particular supone reducir el margen a menos de la mitad; para quien conduce un camión, una furgoneta de reparto o un autobús, el recorte es menor, de 0,15 a 0,1 mg/l, pero deja el umbral en un nivel que en la práctica equivale a no beber nada antes de ponerse al volante.
La proposición crea un nuevo tramo sancionador para quienes superen 0,1 mg/l sin llegar a 0,25: se consideraría infracción grave, con una multa de 200 euros y la pérdida de dos puntos del permiso. A partir de 0,25 mg/l la conducta pasaría a ser muy grave, con sanciones más altas que pueden alcanzar los 1.000 euros y seis puntos en los casos de mayor tasa. La vía penal, reservada a las tasas más elevadas, no se modifica.
El conductor profesional ya trabajaba con un límite más estricto que el resto, por lo que el salto es pequeño sobre el papel. Sin embargo, hay tres efectos prácticos que conviene tener presentes:
La exposición de motivos se apoya en cifras del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, según las cuales en torno a un tercio de los conductores fallecidos en accidente de tráfico había consumido alcohol. A ello se suman las 31.159 condenas por conducir bajo los efectos del alcohol que recoge la memoria de la Fiscalía General del Estado correspondiente a 2025. Los impulsores defienden además que un único límite evita la confusión que genera el sistema actual y refuerza el mensaje de que alcohol y conducción no son compatibles.
No es la primera vez que la iniciativa llega a la Cámara: un texto idéntico decayó en marzo de este mismo año. En el debate, ERC sostuvo que la única tasa coherente sería cero, mientras que PP y Vox cuestionaron el procedimiento elegido para tramitar la norma.
La toma en consideración solo abre la tramitación. Ahora empieza el plazo de enmiendas y el paso por comisión, de modo que el texto puede cambiar antes de su aprobación definitiva. Si sale adelante, la ley prevé entrar en vigor dos meses después de su publicación en el Boletín Oficial del Estado. Hasta entonces siguen aplicándose los límites actuales, aunque para las empresas de transporte es buen momento para revisar sus protocolos internos y la formación de sus plantillas.