20/09/2026
El hidrógeno lleva años presentándose como una de las vías para descarbonizar el transporte pesado de larga distancia, pero la infraestructura española sigue muy lejos de lo que exigirá Europa. Según el borrador del Marco de Acción Nacional que España prepara en aplicación del reglamento europeo AFIR, el país cuenta con 23 hidrogeneras entre instaladas y en proyecto, y ninguna de ellas cumpliría hoy los requisitos previstos para 2030.
El reglamento AFIR establece que, en 2030, haya estaciones de repostaje de hidrógeno en todos los nodos urbanos y cada 200 kilómetros a lo largo de la red básica de carreteras de la red transeuropea de transporte. El propio borrador español reconoce que el punto de partida está lejos de esa meta: además de las 23 estaciones, el parque nacional de vehículos de hidrógeno se limita a 143 unidades, de las cuales 75 son autobuses.
El documento admite también que los objetivos europeos para la recarga de vehículos pesados son muy ambiciosos si se comparan con la realidad del mercado: la cuota de camiones eléctricos y otros pesados alternativos se ha movido entre el 0,4 % y el 1,2 % de las matriculaciones entre 2023 y 2025. España considera, en suma, que las metas de infraestructura avanzan más deprisa que la demanda.
Mientras tanto, la industria sigue apostando por la pila de combustible en el camión pesado. El 8 de septiembre de 2026, Toyota y Scania anunciaron una colaboración por la que Toyota suministrará su sistema de pila de combustible de tercera generación, de 300 kW, para 40 vehículos de gran tonelaje dentro del programa Pilot Partner de Scania. Los primeros vehículos entrarán en operación en el primer trimestre de 2027, y Scania evaluará su rendimiento técnico, su eficiencia operativa y sus costes de mantenimiento en condiciones reales.
Toyota trabaja además con Iveco en el proyecto europeo Empower, con un prototipo basado en el S-eWay de pila de combustible. Las cifras que se anuncian son una autonomía superior a 900 kilómetros, una durabilidad de más de 25.000 horas y una batería con la mitad de capacidad que la generación anterior. Los ensayos de validación empezarán en el cuarto trimestre de 2026 y las primeras pruebas en carretera están previstas para el primer semestre de 2027.
La consultora IDYCA apunta que un camión de pila de combustible consume habitualmente entre 6 y 10 kilos de hidrógeno cada 100 kilómetros, y que el hidrógeno renovable a escala comercial se ha movido en 2024-2025 entre unos 2 y 6 euros por kilo según el país y el volumen. El repostaje, a 700 bar, se sitúa en torno a los 15 o 30 minutos. Son referencias orientativas: el precio final en surtidor dependerá de una red de estaciones que, por ahora, apenas existe.
El calendario que dibujan los fabricantes —ensayos a finales de 2026 y pruebas en carretera durante 2027— deja claro que el camión de hidrógeno sigue en fase de validación. Para las empresas de transporte, la pregunta de los próximos años no será tanto si la tecnología funciona como dónde y a qué coste se podrá repostar, y esa respuesta depende de una red de hidrogeneras que hoy no alcanza ni de lejos el mínimo europeo.