16/10/2026
La Unión Internacional del Transporte por Carretera (IRU) y la organización Transport & Environment (T&E) han enviado el 8 de octubre de 2026 una carta conjunta a la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera, y al comisario de Transportes, Apostolos Tzitzikostas. Piden que la revisión del Reglamento europeo de infraestructura para combustibles alternativos (AFIR) incluya un marco propio para la recarga "semiprivada": cargadores instalados en bases logísticas que su propietario comparte con otras empresas.
Se espera que la mayor parte de la recarga de los camiones eléctricos se haga en las bases y en los puntos de destino, donde el vehículo pasa horas parado y la electricidad sale más barata que en una estación pública. El obstáculo es que muchos operadores pequeños no tienen espacio, potencia eléctrica disponible ni recursos para instalar cargadores propios. Y conseguir una conexión a la red con potencia suficiente puede llevar años, lo que amenaza con convertir la red eléctrica en el próximo cuello de botella de la electrificación.
También solicitan que la próxima revisión del Reglamento general de exención por categorías (GBER) reconozca la nueva figura sin retirar las ayudas que ya existen.
La propuesta no parte de cero. En Alemania, la asociación de transportistas BGL está construyendo una red a partir de los cargadores que sus socios tienen en sus bases: cada propietario fija sus precios y horarios y el resto de empresas puede utilizarlos. Según el operador Depotcharge, las tarifas actuales rondan los 30-35 céntimos por kWh.
El comisario Tzitzikostas cifró a principios de octubre en casi 40.000 los camiones eléctricos matriculados en la UE y en unas 3.000 las estaciones públicas aptas para cargarlos, un 60 % más que un año antes, aunque reconoció que no es suficiente. La Comisión prevé entre 45.000 y 50.000 camiones eléctricos a final de 2026 y unos 400.000 vehículos pesados de cero emisiones en 2030. El AFIR ya exige estaciones de recarga para camiones cada 60 kilómetros en la red básica transeuropea (TEN-T) para 2030, pero esa red pública no cubre la carga nocturna en base, que es donde está el grueso de la demanda.
En un sector formado mayoritariamente por pymes y autónomos, compartir cargadores en polígonos y plataformas logísticas podría ser la vía más realista para que un transportista pequeño se plantee un camión eléctrico sin tener que invertir en su propia instalación. Todo dependerá de cómo se redacte la revisión del AFIR, para la que aún no hay fecha. Mientras tanto, la carta deja clara una idea: la electrificación del camión no se jugará solo en las autopistas, sino también en las naves y bases donde los vehículos pasan la noche.